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Arte y cognición: ¿Producción o creación?

Autora: Dra. Angélica Flores Barrios



El concepto de “arte” que viene del latín ars y del griego techné se refiere a cualquier habilidad humana (Shiner, 2004, p.24), usaré este término para referirme a la actividad de producción de objetos visuales bidimensional y tridimensional, estáticos o en movimiento. En el intento de comprender el significado y el verbo o acción relacionada con el “arte” intentaré contestar a las preguntas: ¿En el “Arte” hay producción o creación?, ¿El artista crea o produce? considerando la historia y las neurociencias cognitivas. Argumentaré que antes del siglo XVIII la actividad principal del artista/artesano era la producción y después se da tanto la creación como la producción. Partiré de la premisa de que si hay creación entonces el artista/artesano tiene creatividad, considerándola como la generación de alguna idea o producto novedoso (inusual, poco frecuente) y útil (apropiado, efectivo) (Diedrich J., et al., 2015), y la producción como el fabricar o elaborar cosas útiles (RAE, 2024) sin que tenga que ser novedoso o diferente a lo ya existente.


En el intento de diferenciar la creación de la producción, consideramos que la persona que “crea” tiene una cognición creativa y un pensamiento divergente que le permite tener una imagen o una aproximación a ella antes de materializarla y así llegar al producto visual bidimensional o tridimensional, estático o dinámico. Beaty y colaboradores (2016) indican que la cognición creativa se entiende como un conjunto de procesos mentales que apoyan la generación de ideas novedosas y útiles, y el pensamiento divergente implica generar varias soluciones posibles a un problema abierto, como inventar usos creativos para tareas comunes, además es crucial para encontrar ideas originales en la fase inicial de un proceso creativo que tiene como objetivo dar como resultado un producto original. Partiendo de esta premisa revisaremos parte de la historia del “arte”.


Si consideramos la revisión histórica que hace Larry Shiner (2004) sobre la concepción de arte, veremos que en épocas históricas la actividad del artista/artesano había producción y en otras creaciones. Desde la antigua Grecia hasta mediados del siglo XVII se vio al artesano/artista más como un hacedor que como un creador (p.42), como un practicante diestro y habilidoso, no se le daba importancia a la imaginación, originalidad y autonomía (p.51), la imaginación creativa no era relevante, por lo tanto, se limitaba a la producción.


En el período medieval se usaba la palabra “artífices” para referirse a las personas que trabajaban por encargos, la mayoría trabajaban en un taller, se esperaba de ellos planificación, imaginación, criterio y destreza manual, sin importar el proceso creativo o la manifestación de algo nuevo, “eran ante todo artifices de la decoración, que cubrían por encargo las paredes de las iglesias, los edificios públicos y las casas de los ricos y pintaba muebles, banderas, escudos y estandartes… los artífices medievales eran picapedreros, ceramistas o pintores, trabajaban para patrones que solían especificar el contenido del diseño general y los materiales de los encargos” (Shiner,2004 p.60-61). En aquella época Europa está muy influida por la religión católica y esto se veía en su pensamiento sobre la labor del artífice, y en la siguiente cita es evidente: “como afirma san Buenaventura, era un hacedor, no un creador, Dios crea la naturaleza de la nada, la naturaleza a su vez actualiza la potencia; el artífice se limita a modificar lo que la naturaleza a actualizado” Shinner (2004, p.61), debido a que ningún humano podía estar a la altura de Dios, entonces no se podría hablar de su actividad y habilidad fuese una creación que limitaba a una producción.


En el renacimiento seguían operando con el sistema de mecenazgo/patronazgo, por lo cual en el siglo XVI y XVII la mayoría de los artesanos/artistas trabajan por encargo de patrones cuyos contratos a menudo especificaban contenido, forma y materiales y prevenían un lugar específico y un propósito para la pieza acabada, las prácticas eran en talleres, contratos y gremios. Un ejemplo es Leonardo da Vinci con la pintura “la Virgen de las Rocas” a quien le indicaron por medio de un contrato los colores de la vestidura de la virgen y el contenido de la obra, además en esta obra trabajaron tres personas lo cual indica que no era actividad exclusiva y creativa (Shiner, 2004, p. 67). Otro ejemplo es el trabajo de Miguel Ángel en la capilla sixtina, a quien se le llamo como un hombre de oficio (Arifice) (Shiner, 2004, p.74). En el Renacimiento las pinturas no eras objeto de arte autónomo y los pintores no eras creadores solitarios como vemos en el ejemplo de “la Virgen de las Rocas”, carecían de la idea del artista como persona autónoma en búsqueda de expresarse de sí mismo y ser original, lo cual nos indica que su actividad era principalmente la de producir de acuerdo a los contratos y peticiones de los mecenas, sin embargo en el Renacimiento se da un paso en la dirección moderna ya que algunos artistas comenzaban a buscar ser originales.


En el siglo XVIII surgió el actual sistema del arte con la ilustración en Europa (Shiner, 2004, p.22) surgiendo una nueva realidad construida socialmente como dice Maquet (1986, p.21-24), apareciendo el concepto de “Arte” y la diferencia entre artista y artesano, el “Artista” fue concebido como creador de obras de arte, como creador independiente, mientras que “artesano” significó hacedor de algo útil o entretenido (Shiner, 2004, p.24). Lo anterior nos indica que la nueva construcción colectiva del arte incluía la creación y creatividad del artista en los trabajos artísticos, pero pareciera que no en los del artesano.


En conclusión, es evidente que a partir del siglo XVIII en Europa se incorpora el acto creativo del artista en la elaboración de su obra visual y que esta idea de crear está relacionada con el acto de generar algo nuevo, sin por ello descartar que se recurre a información que tenemos en memoria y a otras funciones cognitivas que permiten general el nuevo producto. Se sugiere revisar detenidamente las diferencias entre producción y creación ya que algunos autores las consideran como sinónimos, sin embargo, en el presente trabajo se ha realizado una diferencia considerando los estudios sobre creatividad y arte desde la neurociencia cognitivas y el concepto de producción desde un punto de vista industrial.



Bibliografía

Beaty RE., Benedek M., Silvia PJ., y Schacter D.L (2016).Creative Cognition and Brain Network Dynamics. Trends Cogn Sci. 20(2): 87–95.

Diedrich J, et al.(2015). Are creative ideas novel and useful?. Psychol Aesthet Crea Arts. 9:35–40.

Maquet, Jacques. La experiencia estética. La mirada de un antropólogo sobre el arte. Celeste Ediciones, España, 1999.

Shiner, Larry. La invención del arte. Paidós Estética, España, 2004.

Real Academia Española (2014). Recuperado de https://dle.rae.es/producir?m=form

 
 
 

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